“Address/Dirección” by G. García.

When you get into the car the entire city is asleep, you can breathe in the silence, and know you’re entering a vacuum. You don’t know when, if, or how you will escape from that black hole. I don’t know what it’s like in other countries—the Toluca airport is the furthest distance I’ve traveled—but from what the tourists that get into my car tell me, there’s no other place on earth that has traffic like this.

Una vez que te subes al auto la ciudad entera aún duerme, a uno todavía le da chance de respirar con tanto silencio y sabes que te estás metiendo a un hoyo de tiempo. Un agujero negro del que no sabes cuándo saldrás, si saldrás o cómo saldrás. No se cómo será en otros países, nunca en mi vida he salido de la ciudad - el aeropuerto de Toluca es el destino del viaje más largo que he hecho -, pero por lo que me cuentan los turistas que a veces se suben a mi unidad, es que no hay lugar en la tierra con este maldito tráfico.

In Mexico City all the cars in the world congregate to move without moving—Monsiváis said it, I read him. The great spectacle of absurdity is real! Sometimes it seems like all the inhabitants of this city set up a date on the principal avenues in order to perform a great symphony of motors or a fascinating dance of immobility: hand break, clutch, first, foot break, hand break, clutch, first, and that way, indefinitely, without advancing a millimeter, without arriving anywhere, until your head explodes from a headache, until your eyes cry from ingesting so much exhaust and gasoline, and your intoxicated blood begs you to move. Body and machine break, often.

Como diría el gran Monsiváis - porque a ese tipo sí lo leía - la ciudad de México parece ser el punto donde todos los autos del mundo se concentrasen para avanzar sin avanzar. ¡El gran espectáculo de lo absurdo! Es en serio. A veces pareciese que todos los habitantes de esta ciudad concertáramos una cita en las principales avenidas para ofrecer la gran sinfonía de los motores en pena o la fascinante danza de lo inmóvil: freno de mano, clutch, primera, freno de pie, freno de mano, clutch, primera, y así, indefinidamente, sin avanzar un milímetro; sin haber llegado nunca a ningún lugar; hasta la saciedad, hasta que la cabeza explote de una jaqueca, hasta que los ojos lloren de tanto caño de escape, de tanto ingerir gasolina y la sangre intoxicada pida a gritos un poco de movimiento. Cuerpo y máquina se rompen.

Do you know how many times I had to change the brake linings of my car? Every two months! It’s the tension these perverse static choreographies cause. And those repairs don’t come cheap! Half of my monthly wages go to paying for these faults. And now the government wants to force us to replace our cars with hybrids. So we contaminate the city less? How stupid are we? Why don’t they tell us the truth? The cabdrivers of the defe have always been the guinea pigs of the automobile industry. It’s all a maneuverer to sell new cars. A present for the local companies, another present for the Mexico City Mayor, who needs his millions for the presidential campaign. And what do the people get? How am I supposed to use a half million-dollar car to make twelve peso trips? I may only have a high school degree, but I can count. Do you know how much the repairs for the car will cost? I can either pay the monthly installment for the car, or the repairs, or maintain my family—which is it? They should answer that question.

¿Sabe cuántas veces tengo que cambiarle las balatas a mi carro? Cada dos meses de tanta tensión que le causan estas perversas coreografías estáticas. ¡Y no es una refacción barata eh! En pagar estas averías se me va casi la mitad del sueldo del mes. Y ahora el gobierno salió con que va a obligarnos a renovar nuestras unidades por autos híbridos, ¡quesque para contaminar menos la ciudad! Si seremos tontos. ¿Por qué no dicen la verdad? Los taxistas del defe hemos sido los conejillos de indias de la industria automotriz desde siempre. Así de sencillo. Todo es una maniobra para que se venda una nueva tecnología. Un regalito para las empresas por aquí, otro regalito para el jefe de gobierno que necesita su milloncito para la campaña presidencial por acá; incentivar la economía de los grandes, ¿pero al pueblo qué? ¿cómo voy a meter un carro de medio millón para hacer pasajes de doce pesos? Habré llegado hasta la secundaria, pero sé contar. ¿Sabe cuánto van costar los arreglos para ese auto? O sea, ¿o pago las mensualidades del carro, o las reparaciones, o mantengo a mi familia, o qué hago? Pues qué me expliquen, ¿no?

On top of this, those cars aren’t designed for this city. Maybe they’re meant for the US or Europe, where people earn dollars and euros and there’s no potholes or ditches to fall into. But not here, this swamp, where when it rains it pours, and the drainage system overflows so the city floods every other day. Didn’t you see the deluge that fell yesterday? The water reached halfway up the car doors. Change my car? Better to give me a boat. Or, at least modernize the infrastructure, repave the roads, synchronize the traffic lights, stop building bike paths that strip us of our roads.

Además, esos coches están diseñados para otra realidad. En Estados Unidos quizá; en Europa donde la gente gana en euros y las calles están bien cuidadas, sin tanto hoyo, sin tanta zanja por la cual caer. No en esta ciudad pantano, donde llueve a cántaros y la red de desagüe hace que se inunde cada dos días. ¿No vio la tromba que cayó ayer? El agua llegaba hasta la mitad de la puerta de los coches. ¿Qué cambie mi coche? ¡Mejor qué me den una lancha! O mínimo, ¡qué modernicen la infraestructura hidráulica de la capital! ¡qué pavimenten bien las calles! ¡qué sincronicen bien los semáforos! ¡qué dejen de construir ciclo pistas que quitan superficie de rodada!

But don’t think everything is bad. This job has its advantages. It’s secure inside my car, it’s my territory, my home. I spend more time in it than in my own home. When I can, I accelerate and feel that the space that surrounds me is mine. I inhabit every street. For twenty years I’ve been driving a taxi, fifteen hours a day, six times a week—or seven when there are extra expenses at home. Imagine how well I know the city, the affection I feel for it. I know its shape, its veins, better than my wife’s; I’ve seen it age more than my two sons, my parents, and I’ve seen it change, radically, as friends sometimes do.

Pero no crea que todo es malo, eh. Ser taxista también tiene sus ventajas. Mi carcachita me da seguridad; es mi territorio; mi hogar. Paso más tiempo en el que en mi propia casa. Cuando se puede acelerar, acelero y siento que me apropio de todo el espacio; que habito cada calle. Tengo veintiún años de experiencia como taxista manejando quince horas diarias, seis veces al día -o siete cuando hay gastos extra en la casa-, ¿dígame si no conoceré bien yo esta ciudad? ¿si no le tendré cariño? Conozco su pulso, su métrica, sus venas mejor que los de mi mujer; la he visto crecer más que a mis hijos, envejecer más que a mis padres y hasta cambiar radicalmente, como a veces hacen los mejores amigos.

This is a space of coexistence—I said it before. But also, a solitary occupation, reflexive. Sometimes you feel transient, displaced from the reality of the city dweller. We know it best. Its mobile chroniclers spy what happens when no one watches. We exist apart from her. Its mourning phantoms travel from here to there without touching anyone. We are a voice with its back turned. Our passengers rarely remember us.

Se convive mucho aquí, como le decía, pero también es un oficio solitario, reflexivo, a veces dislocado de la realidad citadina. Al mismo tiempo que somos los grandes conocedores de la ciudad, sus cronistas móviles por excelencia, los espías urbanos -vemos todo lo que pasa sin ser vistos- también estamos totalmente desconectados de ella; como fantasmas en pena que van por todos lados de aquí para ya, al tanto de todo, pero sin poder realmente ejercer contacto con nadie. Somos voz sin rostro. Rara vez se acuerdan de nosotros.

I wonder what the city remembers. Everything is ephemeral here: it happens, passes, and disappears. And as it goes, I do believe ours is the next job to disappear. Haven’t you heard that there are taxis that drive themselves? I heard it on the station 9 show. Who knows where—in California, I think—they are testing cars without drivers.

Todo es efímero aquí; pasa, se va y desaparece. Y así como va la cosa, yo creo que somos la siguiente profesión en desaparecer. ¿No se ha enterado lo de los taxis que se manejan solos? El otro día iba escuchando eso en el programa de las 9; que quien sabe en qué parte del mundo - California creo - ya están probando los autos sin conductor.

Note from the Editors: This is the first of a series of monologues by G. García that we will publish over the coming months. Translated by Elisa Taber.

Nota de los Editores: Este es el primero de una serie de monólogos de G. García que publicaremos en los próximos meses. Traducido por Elisa Taber.